Las tendencias de vestimenta en el ámbito laboral están cambiando, anteriormente los colaboradores cumplían con códigos de vestimenta formal muy estrictos, los hombres vestían con trajes, corbatas, zapatos formales con agujetas, las mujeres prendas formales, trajes sastre, zapatos con tacones, medias y tenían ciertos lineamientos y características específicas; Sin embargo, desde hace varios años la vestimenta empresarial está cada vez más relajada, se introdujo el uso de pantalones de mezclilla para el viernes casual y actualmente en algunas empresas los usan diariamente.
Desde mi experiencia como consultor en imagen empresarial, me doy cuenta de que uno de sus grandes retos es hacer que su personal se vista de forma apropiada para su puesto y actividad. Dentro de las necesidades que me solicitan atender es que los colaboradores están eligiendo prendas inapropiadas, cayendo en el desaliño, saliéndose un poco de control.
Es alarmante cuando los empleadores comentan: “No sé cómo hacer para que los colaboradores se arreglen y vengan limpios al trabajo”. La primera pregunta que realizo a los empleadores es: ¿Cuentan con un código de vestimenta?, la gran mayoría contesta que si lo tienen, pero en ocasiones no está actualizado o los colaboradores no lo siguen y esto es complicado, pues deben llamar la atención a cada uno de ellos, además de ser un tema muy delicado que en ocasiones provoca que el colaborador se sienta ofendido al recibir los comentarios.
Uno de los problemas a los que nos enfrentamos es que actualmente dentro de la industria de la moda, existe una gran variedad de estilos y diseños que en ocasiones no son los más apropiados para trabajar, esto puede causar confusión al momento de elegir las prendas de vestir y en ocasiones puede ser que no se haga la mejor elección para el trabajo.
En muchas ocasiones la empresa implementa sus propios códigos de vestimenta sin la asesoría de un experto y después vienen las consecuencias, se tienen que considerar muchos aspectos de manera que el colaborador y la empresa queden satisfechos para poder mostrar una imagen apropiada que les ayude a mejorar la productividad, proyectar seguridad y una imagen positiva y confiable de la empresa.
Implementar un código de vestimenta no es tarea fácil, ya que implica un cambio y no todos están abiertos, pero si se explica complementando con un curso de inducción y explicando las razones del porqué es importante vestir de forma apropiada para el trabajo y con los elementos necesarios, será más fácil la pronta implementación y aceptación.
Ciertamente, la imagen no lo es todo, pero es parte complementaria para que los colaboradores puedan mostrar y ofrecer una imagen profesional, congruente con las políticas de la empresa y así representen dignamente a la compañía.
Uno de mis lemas es que: “Siempre tenemos que estar vestidos para la acción” y si no estamos preparados para cada puesto en todos los sentidos, esto nos puede mermar en nuestros objetivos.
“Las personas congruentes y exitosas también ponen atención a su imagen personal. Recuerda que tú eres tu propia marca y tu empaque debe ser con la misma calidad y presentación que tu producto o servicio.”
Claudia Mireya Zijderhand.









